A partir de los 16 años de edad se considera la mayoría de edad sanitaria. En general, todo lo que se comparta en una sesión de terapia es confidencial entre la terapeuta y el adolescente. Esto significa que lo que se trabaja en consulta se mantiene en privado, a menos que exista un riesgo para la seguridad del adolescente o de otras personas.
Aunque estaréis informados sobre el progreso general del adolescente, los detalles específicos de lo que se habla en las sesiones suelen mantenerse confidenciales. Esto se hace para permitir que el adolescente se sienta seguro para expresar sus pensamientos y sentimientos sin miedo a que se divulguen sin su consentimiento.
En la mayoría de los casos, se solicita el consentimiento del adolescente para compartir información con los padres o tutores. Sin embargo, en situaciones de riesgo para su seguridad (por ejemplo, pensamientos suicidas, abuso, peligro inminente, etc.), estaréis informados al momento.